viernes, 21 de febrero de 2014

Aprendiendo a Emprender: Errores habituales.

Aprendiendo a emprender. ¿Cuales son los errores más habituales que cometemos los emprendedores de un nuevo negocio? Os voy a explicar mi propia experiencia. De los errores propios por lo menos intento aprender.

1.- ¡Tengo una idea genial!

Lo más común es pensar que nuestra idea es genial, la mejor y que será un éxito.


Seguramente habremos imaginado un nuevo producto o servicio que es original y que nos quitarán de las manos.

2.- ¡Voy a conseguir dinero para empezar!

Pero no puedo empezar si no tengo el dinero para invertir en un local, o maquinaria, o salarios de los primeros trabajadores. Por tanto voy a conseguir este dinero como sea.


Después de varios intentos infructuosos en entidades financieras o similares, no nos desanimamos. Finalmente conseguimos los fondos de los familiares más cercanos o amigos. ¡Ya tengo la bolsa del dinero!

3.- ¡Ya empiezo a andar!

Pues vamos a ello. Invierto en lo que considero imprescindible para ofrecer un producto o servicio de calidad. ¡La ilusión está a tope!


¡Vaya, el dinero se ha esfumado muy rapidamente! Hay que invertir algo más porque todavía no hemos conseguido el volumen de clientes que esperábamos. Los familiares y amigos hacen un esfuerzo adicional.

4.- ¡Las cosas no van bien!

Algo va mal. Vendemos muy poco. Los gastos van en aumento. Necesito más dinero. Pero los familiares y amigos ya no creen que la ideal genial sea rentable. Ya no van a arriesgar más capital.


Ya hace tiempo que nos parece que estamos en una travesía del desierto. ¿Lo que vemos en el horizonte es real o un espejismo? Hay que perseverar. El mercado todavía no está maduro, el producto o servicio aún no está perfeccionado, el equipo no es el adecuado...

La diferencia entre la perseverancia y la tozudez es la caja. Cuando la caja está vacía ya no valen los sueños, la realidad de los números se impone. El agua de las cantimploras se ha agotado. El viaje por el desierto ha acabado. Y no pretendamos seguir sin agua (o dinero), ya que puede ser todavía peor. Solo cabe reconocer que la idea no era rentable (por lo menos esta vez y tal como la habíamos planteado).

5.- ¿Qué ha pasado?

Pues simplemente que emprender no es fácil y que conlleva un alto riesgo. Se trata de experimentar con el mercado competitivo si una idea genial es rentable o no. Y solo si aportas algo relevante, diferente, que realmente aporte valor, los clientes compran y sobrevives.

Observa el embudo siguiente. Es duro. Mucha gente tiene ideas, pero muy pocos llegan a tener éxito. Según este embudo de 1000 personas que tienen un idea, solo 1 tendrá un superéxito de mercado.


¿Cuantos han fracasado? Quizás pienses que son 6 sobre 10. Falso. Para mi los que han fracasado son los primeros 900 que no han formalizado un proyecto. Es decir, los que no han realizado el esfuerzo de redactar algunos documentos que ayuden a reducir el riesgo de la inversión. Han renunciado antes de empezar. Como los 90 que no se han atrevido a emprender. 

En un próximo artículo explicaré los pasos para tener más posibilidades de éxito al emprender. ¡No te desanimes!  Emprender es apasionante.

Si tienes comentarios sobre tus experiencias de emprender, adelante! Lo importante no es caer, sino como nos levantamos.