miércoles, 11 de julio de 2012

Caliente, plana y abarrotada (T.L.Friedmann) 2009


Caliente, plana y abarrotada (T.L.Friedmann)  2009
Por qué el mundo necesita una revolución verde

Las principales líneas argumentales de este libro bien documentado son que la Tierra es:
-      CALIENTE.- Las emisiones de CO2 humanas están acelerando el efecto invernadero que tiene efectos multiplicadores en la propia naturaleza (p.e. emisión de metano por descongelación del permafrost – turba ártica). Hay que frenar la gran inercia del sistema para intentar no sobrepasar unos límites de temperatura con importantes implicaciones geo-demográficas.
-      PLANA.- Gracias a la televisión, internet, etc, la comunicación es mucho más fluida en todos los rincones del mundo. El efecto de un planeta “plano” hace que los países en desarrollo vean el modelo energético occidental –derrochador de energía-, como el modelo a copiar (con todo el derecho).
-    ABARROTADA.- La población mundial en 1995 era de 3.000 habitantes. En 2050, la mayoría de estimaciones pronostican unos 9.000 habitantes. El modelo energético occidental, basado en energías fósiles, no aguantaría para una población triplicada.

En su capítulo de “La pobreza energética”, Friedmann analiza como las sociedades sin disponibilidad de energía están condenadas a no poder crecer económicamente. Lo que es lo mismo que manifestar que sólo con acceso a la energía, los países desarrollados podrán evolucionar adecuadamente.

 Dedica una parte a constatar que la innovación en energías renovables está saliendo de la base, en todo el mundo y conectado rápidamente por internet. Es decir que se consiguen muchos más avances a través de miles de pequeños emprendedores que de grandes inversiones públicas en I+D.

Si se consiguiera incorporar energía competitiva y de calidad en el mundo rural, se ralentizaría la masiva migración hacia las ciudades, provocando grandes hacinamientos, fuentes de graves problemas sociales, personales, energéticos y políticos.

Friedmann propone que los políticos regulen el mercado de las energías renovables, promuevan subvenciones, incentiven intercambios de mercados energéticos y de emisiones de CO2, y que sea EEUU quien lidere la nueva innovación en renovables. 

Personalmente comparto muchos de los diagnósticos y previsiones que realiza Friedmann. Pero no estoy completamente de acuerdo cuando propone que los políticos lideren el cambio con regulaciones. El mercado libre es el más potente de los agentes de cambio.  Si el coste del carbón todavía es más competitivo que las energías renovables, no se va a solucionar a gran escala con leyes. Hay que asignar los costes reales a los combustibles fósiles (incluyendo las restauraciones ecológicas y ambientales) y conseguir que las energías renovables sean mucho más económicas y fáciles de gestionar. Sólo el realismo económico será el motor real del cambio. 

¿Que opinas TU?